El león estaba herido. Sangraba. Sin arrugas. Recibia azotes. Era un leoncito domado. Pero este miércoles, cuando se jugaba su futuro (y el técnico) en la Copa Sudamericana, sacó las garras y de dos mordiscos se las dedicó a las Águilas Doradas: ganaron 1-2 en el Atanasio Girardot de Medellín y se colocaron en la fase de los grupos del torneo. El león era león.

Y no fue fácil de curar y susurrar. El rival fue un agarre difícil. Las Águilas volaron y no soltaron. Este equipo que sorprende en la liga local, mostró toda su ambición con fuertes aletazos.

Águilas entró en la fiesta del credo. Quería aprovechar la crisis del león. Quería dejarlo afuera y, quizás, sin entrenador, pues harold rivera llego al partido con la soga al cuello.

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Había tanta presión que Santa Fe desperdiciaba. Costó, una vez más más no fue su mejor partido, ma apeló apeló a su valentía carnivora y se fue de Medellín clasificado.

Mezquita del portero

La primera mitad fue una especie de agonía. Santa Fe non creaba, no encuentra soluciones. Águilas empujó. Pero cuando el árbitro apuntó a su reloj y alistaba el pito, hubo un tiro desde el suelo. Fue Enamorado quien disparó al centro. Fue un cobro cortico y directo a la cabeza de Dairon Mosquera. El lateral se puso traje de héroe. Águilas hizo un gran trabajo, pero en esta acción sus jugadores se durmieron, como si el primer tiempo fuera historia para ellos, como si no creyeran en esto. Santa Fe creció en el último minuto.

El caso es que nadie marcó a Mosquera, o no la marcaron bien. Marco Pérez lo intentó pero se quedó atrás, solo para ver el gol en primera línea. El cabezazo fue al primer palo y el arquero, confiado, iba a shortar el centro afuera de su cabaña. No se le pide que regrese. Y la pelota adentro. ¡Que desahogo cardenal!, ¡que rugido en el Atanasio Girardot!.

Pero el de Santa Fe es sufrido. En la segunda parte Águilas pegó duro. Si fuera encima. Los cardenales defenderon la ventaja muy atrás, como si no quedara tanto tiempo por delante. A los 20 minutos, el balón pasó por el área de Cardenal y Pineda conectó en una violenta bronca y rascó directo a la roja. Y el portero Silva ni para que lanzarse, no llegaba. No lo intentó: 1-1.

Santa Fe, que insistió con la línea 3 en defensa (idea radical del DT), perdió por lesión a dos de este exquema, ante Mantilla y Marlon Torres. Sólo entonces cambió de opinión. Jugó con 4 atrás. Y así, lanzó un ataque a su botín.

El gol de la victoria llegó en un saque de banda: Wilfrido de la Rosa recibió, luchó, se llevó la pelota, e cuando vio el espacio libre de rivales, sacó su remate. De la Rosa, el que juega poco, el que se lastima mucho, era el verdadero héroe. Era el grito colectivo, de gol y de victoria y de clasificación. Santa Fe ganó y avanza en la Copa Sudamericana. ¡Que aliento cardinal!

PABLO ROMERO
redactora de EL TIEMPO
@PabloRomeroET

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