En el marco del congreso anual de la Cámara Colombiana de Construcción, Camacol, el presidente del gremio, Guillermo Herrera, anunció las cifras del sector vivienda para el mes de septiembre, donde se evidenció que las ventas cayeron 49% de manera anual y 48% año corrido, dinámica que se ha mantenido desde al menos hace 10 meses. Entre enero y septiembre se han dejado de vender 92.000 viviendas, de las cuales 73.000 fueron VIS.

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“Para septiembre, la pérdida en inversión en el sector residencial supera los $17 billones, es decir, casi dos puntos porcentuales del PIB menos en inversión. Las iniciaciones ya reflejan los efectos de la dinámica comercial y caen un 23%, nuevamente jalonadas por la VIS”, explicó Herrera. 

Herrera señaló con preocupación que esta dinámica, sin embargo, mencionó que es necesario reactivar esta industria y que el pasado ha enseñado cómo hacerle frente a las crisis económicas.

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“El pasado nos ha enseñado que hacer para superar las crisis, y cómo hacerlo. Las fórmulas para reactivar la economía, con base en la construcción ya han sido probadas. Sin embargo, debemos reconocer que en esta ocasión aún no se han desplegado estas fórmulas en todo su potencial para implementar una estrategia contracíclica sustentada en la vivienda”, señaló Herrera.

Entre las causas, el dirigente gremial apuntó al bajo crecimiento, una inflación que se mantiene muy por encima de los niveles saludables, y unas tasas de interés elevadas.

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“El sector de la construcción de vivienda sufre las consecuencias de la incertidumbre por las dificultades para el cierre financiero de los hogares; para que los proyectos logren el punto de equilibrio, y se ejecuten las obras con los ya conocidos dividendos en empleo y crecimiento económico. El punto de partida entonces debe ser, cómo reactivamos la decisión de compra, el cierre financiero y la confianza natural en el modelo conocido, probado y necesario de preventa que soporta nuestro sector”, recomendó.

Congreso de Camacol.

Desistimientos, en el ojo del huracán

Como efecto colateral de la situación macroeconómica, se ha imposibilitado tener un cierre financiero. Los hogares colombianos han tenido que dejar atrás su sueño de comprar su vivienda. En solo lo corrido del año los desistimientos han crecido un 90%, además 23.000 de los 30.000 hogares que han renunciado, lo hicieron a una vivienda de interés social.

“En este segmento las renuncias crecieron un 135%, afectando a los hogares más vulnerables”, dijo Herrera.

PAULA ANDREA GALEANO BALAGUERA
PORTAFOLIO