Cuando los equipos de rescate que trabajan en la Franja de Gaza encontraron este martes los cuerpos de la familia Neteel, del campo de refugiados de Al Nuseirat, se dieron cuenta de que los cadáveres de los niños tenían sus nombres escritos en las manos y los pies.

Se trata de algo que, posiblemente, sus parientes adultos hicieron para garantizar su identificación en caso de morir en los bombardeos israelíes, como finalmente ocurrió, y para garantizar que puedan ser enterrados juntos.

Los Neteel fallecieron este martes en Gaza en la que se convirtió en la jornada más sangrienta desde el estallido de la guerra el pasado 7 de octubre, cuando Hamás lanzó un ataque sorpresa contra Israel que causó más de 1.400 muertos. Desde entonces, Tel Aviv asedia el enclave con intensos bombardeos.

Según las autoridades sanitarias de Gaza, en 24 horas (entre el lunes y el martes) hubo más de 700 muertos por los ataques, una cifra de víctimas en cuestión de un día que no se había visto hasta ahora. Solo en la tarde, los bombardeos mataron a 50 personas en una hora.

Y es que los ataques sobre Gaza no cesan y castigan cada vez más a su población civil, a un ritmo que Israel quiere mantener “para aplastar a Hamás”, según aseguró este martes el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien afirmó además que los ataques del martes fueron “los más duros” desde el inicio del estallido.

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Familiares llevan los cuerpos de sus parientes tras un ataque aéreo en el campo de refugiados de Al Shatea, Gaza.

“Estamos atacando a nuestros enemigos con una fuerza tremenda”, dijo Netanyahu en una visita a los soldados movilizados a la línea divisoria con Gaza, que desde hace más de dos semanas están pendientes de si realizan una incursión terrestre en el enclave que por ahora no se ha producido.

Mientras que días atrás esta operación parecía inmediata, el jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, Herzi Halevi, admitió este martes que este paso, que llevaría el conflicto a una nueva fase militar, podría retrasarse aún más por “consideraciones estratégicas y tácticas”.

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Estamos atacando a nuestros enemigos con una fuerza tremenda

“Nos hemos preparado para esto. El Ejército israelí y el Comando Sur han preparado planes ofensivos de calidad para lograr los objetivos de la guerra”, dijo Halevi, que luego matizó que hay cuestiones “tácticas y estratégicas” que retrasan la invasión, mientras Israel sigue atacando objetivos de Hamás para “matar terroristas, destruir infraestructuras y recopilar inteligencia para la siguiente etapa”.

Según algunos medios, entre las preocupaciones de una operación terrestre están las trampas que podrían dejar las milicias, los combates en el ámbito de la guerrilla urbana en un lugar que Israel no controla o los kilómetros de túneles subterráneos de la Franja cuya existencia desconoce.

A esto se añade otra cuestión delicada: los al menos 220 rehenes que siguen cautivos dentro de Gaza, otro de los elementos que habría podido limitar la ofensiva terrestre israelí.

Israel

Vehículos blindados a lo largo de la frontera de Israel con Gaza.

Y si bien la invasión parece retratarse, la situación en el enclave palestino ya es crítica. Hasta ahora, según el Ministerio de Sanidad de Gaza, los muertos en el enclave palestino son al menos 5.800, entre ellos más de 2.300 niños, contra quienes la guerra se ceba en especial medida. 

Según la ONG Save the Children, además, podría haber casi 900 niños entre unas 1.550 personas desaparecidas en Gaza que están bajo escombros de edificios destruidos, y que los equipos de emergencia no pueden rescatar por los incesantes bombardeos y la falta de combustible.

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También hay más de 16.200 heridos, y según la OMS, dos tercios de los hospitales y un tercio de las clínicas han detenido sus operaciones. A lo que se suma una creciente “ola de enfermedades epidémicas” que ya afectan a más de 3.000 personas, gran parte de ellas niños.

Según Sanidad, que también denunció 12 hospitales y 32 centros de atención primaria “fuera de servicio” por los ataques o la falta de combustible que les deja sin electricidad, “las epidemias incluyen enfermedades diarreicas, intoxicaciones alimentarias, enfermedades en la piel, sarna e infecciones bronquiales, además de decenas de casos de varicela”.

Tensiones en la ONU

Mientras tanto, en el terreno geopolítico, Israel entró este martes en una crisis abierta con la ONU, con peticiones de dimisión del secretario general, António Guterres.

En la celebración de un debate abierto sobre la situación en Gaza en el Consejo de Seguridad, que dejó en evidencia que el conflicto palestino ha vuelto al centro de la geopolítica mundial, Guterres denunció los ataques de Hamás en Israel pero afirmó que “no vienen de la nada”, pues “el pueblo palestino ha estado sometido a 56 años de ocupación asfixiante”.

Sus declaraciones motivaron la ira del embajador israelí ante la ONU, Gilad Erdan, quien en su cuenta de X pidió su dimisión inmediata porque, según él, esas palabras suponen una justificación de los ataques contra los civiles y “muestran comprensión por esa campaña de asesinatos masivos”.

Erdan dijo luego que su país se verá obligado a “reconsiderar” su relación con la ONU, mientras el ministro israelí de Exteriores, Eli Cohen, anunció que cancelaba una reunión que había programado con Guterres y un grupo de familiares de los rehenes de Hamás.

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Israel

El ministro israelí de Asuntos Exteriores, Eli Cohen, muestra imágenes de personas secuestradas por Hamás durante la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Las críticas hacia la ONU también vinieron del lado palestino, cuyo canciller, Riyad al Maliki, dijo que la inacción del Consejo de Seguridad es “imperdonable”. 

“¿Acaso su conciencia humana no está herida por los crímenes de la ocupación israelí durante 56 años de ocupación colonial, o por los asesinatos terroristas, la destrucción y el hambre a los que está sometida hoy la población palestina?”, expresó.

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La sesión del Consejo del martes era un “debate abierto” donde cada país podía exponer su postura, pero sirvió también para que el secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, anunciara que su país apoya ahora “pausas humanitarias” que permitan introducir en Gaza alimentos, agua y medicinas (no mencionó los combustibles), y que esa será la sustancia de la próxima resolución que presente ante el Consejo, pero que, no obstante, no convence a otras naciones como Rusia y China.

Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, hizo este martes una visita a Jerusalén y luego a Jordania, en donde propuso al primer ministro israelí y al presidente de la Autoridad Palestina combatir con una coalición internacional al movimiento islamista Hamás.

El presidente francés llamó además a Irán, apoyo de Hamás, y a sus aliados a “no correr el riesgo de abrir nuevos frentes”, abogando por relanzar “el proceso político con los palestinos”.

REDACCIÓN INTERNACIONAL
*Con AFP y EFE

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