Hay quien dice que los Reyes Magos de Oriente era, de hecho, astronomos babilonios quien persiguieron al rastro de un brillo misterioso en el cielo. Pero, ¿qué era exactamente lo que perseguían? ¿Es la existencia de la verdad o fue sólo un recurso literario para ilustrar el nacimiento de Jesús? ¿Acaso esta la historia de una estrella fugaz, un cometa o una supernova ¿Quién iluminó el firmamento hace dos milenios? Durante décadas esta pregunta ha intrigado a los expertos y, a lo largo de los años, son muchas las teorías que se han propuesto tratando de explicarla. En el vaticano mismísimo, de hecho, hay un Observatorio Astronomico dedicada al estudio científico de estos fenómenos. Así, sin más dilación, nos comprometemos a seguir la pista de esta curiosa historia.

Allá conocida como estrella de Belén (el verdadero protagonista de esta historia) apareció, según el Evangelio de Mateo, poco después del nacimiento de Jesús. alrededor del 25 de diciembre. Se dice que su luz era tan brillante que llamó la atención de Melchor, Gaspar y Baltasar y guió sus pasos durante varios días hasta que, cerca de las seis de energía, se unió al lugar de la natividad. Sin embargo esta clase de fenómeno astronómico se puede producir este tipo de efectos?

Algunas teorías apuntan a una curiosa conjunción de planetasotros hablan de una supernova et al incluso apuntando al tono de un cometa como Halley. Y sí, todas las teorías dependen de la fecha exacta en la que se encuentra exactamente el nacimiento de Jesús. sí hoy cambia por día, por año e incluye la estación donde se produce el evento.

¿Conjunción de planetas?

Una de las primeras teorías propuestas para explicar este fenómeno sugiere que la estrella de Belén era, en realidad, una conjunción de planetas. En 1964, el astrónomo alemán Billy Tatun notó que la acuarela había visto un conjunción de Júpiter y Saturno que ocurrió en el año 7 antes de Cristo (y que, por supuesto, había observado el mismo Kepler). También hay teorías que relacionan la estrella de la Natividad con una brillante alineación entre Júpiter, Mercurio, Venus (y probablemente Urano) registrados entre los años 3 y 2 a. C. (sin embargo, en este caso, todo apunta a que se produce mejor en verano).

También hay quien defiende que la estrella de Belén fue, probablemente, una supernova espectacular observado alrededor del año 5 a. C. por varios equipos de astrónomos chinos y coreanos. Según los informes de la época, la estrella apareció de la nada y casi de inmediato se convirtió en un punto muy brillante en el cielo que se pudo observar desde todos los rincones del lejano oriente.

La otra gran teoría (mucho más espectacular pero menos fiable) es que era ni más ni menos que el cometa Halleyeso hacia el año 12 aC pasó por la Tierra y alumbró el firmamento durante meses. La típica imagen de la estrella de Belén como una estrella brillante con una gran cola recuerda más a un fenómeno de este tipo que a los otros descritos por otras teorías (aunque, por supuesto, no hay suma credibilidad a la hipótesis).

No fue el cometa Halley

En toda esta maravilla de la teoría, el astrónomo Mark Kidger ha querido poner la orden para entender qué planteamientos han sentido realmente y que son simples especulaciones. «Se supone que se puede descargar de inmediato.«, comenta el experto, del Instituto de Astrofísica de Canarias, en un extenso artículo publicado sobre la cuestión. Kidger argumenta que es imposible que fuera una supernova, cometa Halley o un meteoro. Sobre esto último recuerdo que «un meteoro suele durar, como mucho, pocos segundos pero no creemos que estos segundos de visibilidad fueran suficientes para elevar a los Reyes Magos a través de cientos de kilómetros de inhóspito deseo».

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¿Cómo se explica el brillo que, según la Biblia, anunciaba el nacimiento de Jesús? «Siempre suponiendo que la estrella existiera de verdadLas explicaciones más creíbles implican solo dos (o tantos) fenómenos observados en los años previos a la muerte del rey Herodes”, concluye el análisis del astrónomo. El experto considera que la conjunción de Júpiter y Saturno del 7 a.C., la supernova observado en el 5 a.C. y, quizás, la curiosa ocultación de Júpiter tras la Luna que dio protagonismo a la constelación de aries observado en el año 6 a.C.

Según argumentan varios análisis publicados hasta la fecha, lo más probable es que a ese misterioso resplandor que ilumino el cielo tiene dos milenios pudo haber sido una conjunción de varios fenómenos astronómico. Un análisis del astrofísico Grant Mathews, de la Universidad de Notre Dame, sugiere que pudo haber un alineamiento de las costelaciones de Aries, Piscis y Tauro junto con Júpiter, la Luna y Saturno que ocurrió en uno de dos milenios y que, según a tus cálculos, va a suceder en medio millón de años.